Antena
de Soledad.
El
día emotivo ha tenido su momento cumbre al subir
a la torre de comunicación, en Alexanderplazt.
Un enclave realmente especial. El antiguo estandarte
de las ondas del este, vigilante de todos los berlineses,
siempre despierto, siempre visible. Alexanderplatz,
epicentro de un mundo que estalló...
La antena de comunicación ha sido para mi el
faro de la incomunicación. Erguido sobre un mar
de luces infinito, dinámico, minúsculo
pero inmenso, me ha mostrado el anochecer de Europa.
Yo, circular, cíclico, he dado mil vueltas al
mirador, sin corbata, pero con nudo en la garganta.
No he visto ningún barco llegar, pero he formado
parte de la señal que emite intermitente, alternando
soledad y esperanza. Pi... piii... pipi... pi... pi...
pi..piii...piiiiiiiiiiiiiiiiii....
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