Fabrica de nubes.

Último dia en Berlín (mañana el día de la vuelta, no cuenta). Lo he pasado sólo, melancólico... El frió ha sido especialmente duro y las estampas a mi alredor por lo menos, impactantes. Debía habérmelo imaginado, cuando nada más levantarme y echarme a la calle he visto la imagen que adjunto, desde uno de mis sitios favoritos de Berlín, el Oberbaum Brücke, un punto muy especial,donde en un mismo horizonte se juntan pasado y presente y futuro. Esa chimenenea escupía un humo, blanco, lechoso y rellenaba el cielo con su producción.
La fabrica de nubes cumplía su función.

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Antena de Soledad.

El día emotivo ha tenido su momento cumbre al subir a la torre de comunicación, en Alexanderplazt. Un enclave realmente especial. El antiguo estandarte de las ondas del este, vigilante de todos los berlineses, siempre despierto, siempre visible. Alexanderplatz, epicentro de un mundo que estalló...
La antena de comunicación ha sido para mi el faro de la incomunicación. Erguido sobre un mar de luces infinito, dinámico, minúsculo pero inmenso, me ha mostrado el anochecer de Europa.
Yo, circular, cíclico, he dado mil vueltas al mirador, sin corbata, pero con nudo en la garganta. No he visto ningún barco llegar, pero he formado parte de la señal que emite intermitente, alternando soledad y esperanza. Pi... piii... pipi... pi... pi... pi..piii...piiiiiiiiiiiiiiiiii....